Mi amor




Bajo la forcella de Roa, 3 de agosto de 2019.

Alta Vía de las Dolomitas 2. Cercanías del refugio Pleiterknapennhütten – Bajo la forcella de Roa 


Una chova piquigualda me hace compañía frente a la tienda. No sé si todavía las chovas pueblan los aires de las canales de los Galayos. Es curioso que de entre las aventuras que sus paredes nos depararon al final de los sesenta y principios de los setenta, las chovas permanezcan en mi memoria, acaso de manera parecida a cuando uno olvida el contenido de tantos libros que ha leído, y que como una cantinela de fondo presente la memoria recoge, selecciona inconscientemente, ciertas armonías, esas cosas que sucedían en el trasfondo de la conciencia mientras nuestra atención se aplicaba a escalar o a asegurar al compañero. Probablemente las chovas con sus graznidos y su vuelo circular jugando quedaron ahí en la memoria como quedaron en ella los olores de la pastelería La Mallorquina cuando yendo de niño al metro camino del colegio mis jugos gástricos experimentaban cierto sobresalto al contacto con los olores de tantas golosinas que allí se encerraban. A cada cual, el recuerdo que fuera para Proust el sabor y el perfume de unas magdalenas, se le convierte en pequeños detalles de la infancia, de la juventud, en diminutos tesoros de sensaciones que, tropezando con realidades presentes, por concomitancia nos transportan a un pasado y a un entorno que acaso renace con un sabor, una emoción renovada. Las chovas planeando a nuestro alrededor con su interminable píu píu, que  se convirtió con el tiempo en el santo y seña para llamar la atención de otros compañeros de cordada que escalaban en riscos cercanos. También recuerdo a las chovas sobrevolando muchas cumbres de los Alpes esperando que alguien les largara un trozo de queso o un pedazo de pan. En la cumbre de Les Ecrins casi venían como los gorriones del Retiro a comer a nuestras manos.

La foto que encabeza el post la tomé de chiripa. Me desperté con urgencias muy de mañana y cuando regresaba a la tienda me encontré con ese espectáculo, la aurora de rosados dedos daba los buenos días a este mundo de proverbiales montañas. Pero tenía tanto sueño, la culpa la tenía la película mejicana de Jorge Fons,
El Callejón de los Milagros, tanto sueño que me metí bajo el saco, acurrucado como un pajarillo, y me quedé dormido otra vez. Sustraerme a este placer está empezando a ser un pequeño problema matinal. Si está lloviendo porque está lloviendo, y si está oscuro y desagradable porque… Es el caso que cada día me busco una disculpa y esta suele colar.

Llevo un par de días que nada de lecturas. Los caminos de Las Dolomitas no suelen ser caminos tranquilos para leer ni para ir pensando en las musarañas. Para antes del mediodía ya había subido una forcella en torno a los 2500 metros, y después de la comida, en el refugio Génova, la de Roa, a 2600. Así que cómo voy a leer con estos subidones… No suelo saber en qué día de la semana me encuentro, pero hoy desde temprano habría jurado que era sábado o domingo. Los fines de semana estas montañas están muy concurridas.


Estoy acostumbrado a ver esas enormes perdreras que llevan a las forcellas y que tantas veces pueden ser complicadas de subir. Fue el caso que después de abandonar el refugio Génova tras la comida, al rato me encontré de frente con la cumbre de Duleda de frente y todo el farallón de sus hermanas, todas ellas en torno a los tres mil metros, y al cuello de la cual, la forcella Roa, debían ascender mis piernas. Se veía zigzagueando un sendero que cortaba la pedrera. En el mapa de Tabacco aquello que seguía estaba marcado con puntitos rojos que en el lacónico idioma de la leyenda se definía como “sólo expertos”. Yo no sé si soy experto o no pero lo cierto es que ciertos recorridos siempre me ponen algo nervioso. Yo me decía, bueno, ya sabes que de frente todo se ve más vertical de lo que es en realidad. ¿Pero a quién consuela este conocimiento? El hormiguillo está por dentro de igual modo. Más arriba una pareja que bajaba me tranquilizó. Era verdad, no resultó ninguna cosa de otro mundo el descenso. En la forcella se ofrecían dos posibilidades, por la de la izquierda no se perdía altura, pero allí lo que aparecía eran crucecitas rojas, que traducido al castellano, dado que los puntitos rojos eran para expertos, las crucecitas debían de ser para expertos muy expertos. Jo, lo que sucede cuando te vas haciendo mayor; yo  antes ni de coña miraba las leyendas de los mapas, de hecho he usado estos de Tabacco montones de veces. Si un track iba por tal sitio significaba que se podía pasar y bastaba. Ahora no, ahora miro los mapas con lupa. Vamos que opté por el de la derecha, perdiera o no altura, elegía lo más seguro.


La pareja de italianos con la que había hablado tenía razón, era un sendero cómodo, aunque el mapa lo calificara de “sólo para expertos”. Tan cómodo que, viendo que a esa altura había cobertura, decidí bajarlo hablando con mi amor (seguro que mi chica, la hortelana, se derrite viéndose llamar “amor”). Es que uno es un poco rústico y le da rubor utilizar determinadas palabras, entre otras cosas porque hay sentimientos que, creo, no necesitan decirse de palabra. A mí hija por ejemplo, le salen los “te quiero” como churros :), con perdón Gorda, si llegas a leer esto; yo sin embargo necesito estar para que me salga en un arrobamiento cercano a la levitación. Uno es así, pero creo que también es una cuestión de género, a las mujeres les salen esas cosas con más facilidad. Bueno, decía que bajé hablando por teléfono con mi amor que resultó que sabía que estaba bajando por las forcella Roa y que desde allí etc., etc. Todo con pelos y señales. Mientras yo me había conformado con bajar el track de Wikiloc ella disponía de una guía completa y me podía decir paso por paso por donde caminar y qué ruta elegir mejor por esto, lo otro o lo de más allá. Esta hortelana mía la verdad es que es un tesoro. No fue posible una larga conversación como habría deseado porque al perder altura la cobertura se fue al carajo. No bajé mucho, enseguida encontré un pequeño prado al resguardo del viento.











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