Camino de Carchelejos, 08/05/10



Amanece. Preparo mis cosas, salgo de la tienda. Magnífico espectáculo, estoy de nuevo en el Pirineo, mi querido Pirineo, las largas jornadas de camino entre el Mediterráneo y el Atlántico, o viceversa. El mismo ambiente. Ya no estoy molido, ya mis piernas vuelven al trabajo regular y sosegado de las grandes cuestas matinales. El río se va alejando, la franja del sol poco a poco baja hacia lo hondo del valle, yo asciendo hacia el labio superior del barranco. Tengo en mi pensamiento la última parte de la película de anoche, Rompiendo las olas, extraordinario el amor, Dios, cuánto, aunque hubiera de recurrir el guionista a ese recurso, que no me gusta y parece necesario, ese ingenuo Otelo, por ejemplo, de Shakespeare, del que se echa mano para hacer posible la matanza de Desdémona; aquí de modo similar parece necesaria la mayor ignominia a fin de que la tragedia pueda llegar a su tono más dramático. Best se convierte así en Desdémona, en Isolda. Hay alguna cosa que no cuadra en el film, pero son males menores frente a esa fuerza maravillosa del amor, tan incondicional, tan desprendido de Best. La banalidad de tantos amores fatuos queda aquí redimida para siempre.
Sobre el barranco lomas verdes y solitarias. Una señal: Corchelejos, dos horas. Mañana tibia de sol acariciante, hermoso paisaje para caminar. El romero crece abundante a la vera del camino, los yantenes abren sus blancas flores arracimadas a la mañana; el boj de diminutas hojas brilla sobre los prados, las encinas crecen diseminadas por las lomas, los pájaros cantan. ¿Qué más se puede pedir?
… Y sin embargo tres horas después llamo a un taxi que me lleva a Jaen. Compro un billete de tren. Todavía llegaré a tiempo a la sesión del María Guerrero, donde asistiré con Victoria y mi suegra a la representación de Molière.
Volveré en unos días.

7 comentarios:

Marga Fuentes dijo...

Esto se llama: "hacer de su capa un sayo". Maravilloso, Alberto. De repente en el Pirineo, y de repente, lo dejas y te vienes al María Guerrero.
A ver si te acuerdas de tu amiga y le das un toque, aunque sea un toque, que tengo ganas de oírte y saber más de ti.
Un beso,

Alberto de la Madrid dijo...

Bueno, sentimentalmente en el Pirineo, físicamente en un barranco andaluz; la imaginación... es cosa de cerrar los ojos. Espero darme una vuelta por Madrid un día de estos, seguro que nos vemos si tienes un rato.
Un beso

Javier Casado dijo...

Hola Alberto, veo que estás por Andalucía. ¡Cómo me gustaría andar cada día, sentir la naturaleza, la soledad...! Y eso que no me puedo quejar este curso por que tengo una licencia de estudios, pero en la familia ahora toca contener adolescentes ¡dios mío! Seguiré tus andanzas. Un abrazo.

Alberto de la Madrid dijo...

Un gusto encontrarte una vez más en el espacio cibernético. A veces me acuerdo de vosotros oyendo el batiburrillo de los pájaros de nuestra parcela; esa afición de tu hijo. Espero que todo marche bien.
Un abrazo

Jesús Garrido dijo...

Hola, he llegado aquí por accidente al pararse un mosquito en la pantalla de mi móvil, le echaré un vistazo, veo fotos bonitas.
.........[el mosquito ha muerto, lo he chafado]

Alberto de la Madrid dijo...

Curiosas casualidades. Bienvenido a este blog de caminante.

Anónimo dijo...

Curiosas casualidades. Bienvenido a este blog de caminante.

Alberto